Todos los días... a la misma hora ... por la misma calle ... el mismo camión de Coca Cola ... los mismos tipos cargando las Coca Colas a los negocios del sector... Bienvenidos a marzo, bienvenidos a la rutina. Sí... es marzo y el año ya comenzó y nuevamente las ideas han comenzado a pasar por mi cabeza. Y volví al blog. Hace rato que lo tenía botado, lo sé :( Ok. Sí. Es el mismo panorama. Las mismas Coca Colas. El mismo camión... Pero con un sabor diferente. Estamos en 2007 y por ser 2007 será diferente al 2006. Por favorrrrrrrrrrrrrrrrr!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!Rutina, rutina, rutina... Volvió la rutina... y como latas de sardina, llegó el Transantiago... a inmiscuirse en la rutina... a formar parte de la pila ordenada de Cocacolas del camión de cada mañana... a pasara formar parte de la rutina... aunque nadie quiera.
Y en eso pensaba esta semana. Cuando, saliendo de mi rutina semanal, tuve un aire fresco, volví a mis recuerdos universitarios, a esos carretes hasta tarde, cuando no dormir era parte de la entretención... y junto a dos de mis queridos alumnos divagué sobre eso que siempre he odiado y hoy debo a la fuerza venerar: la rutina.
Ok. Hay que levantarse temprano. Eso es una ley. Hay que acostarse temprano. Para levantarse al día siguiente. Otra ley. Tomar desayuno cerca de las 8. Conducir por el camino de siempre. Por otros lados hay taco. Otra ley. Almorzar cerca de la 1. Una hora de almuerzo. A veces unos minutos más. Estacionar en el lugar de siempre. Hola sra. Rosita, Hola Mitzy, hola Raúl. Hola colegas. Saludos de siempre. Casi mecánicos, casi robóticos. No con menos corazón. Pero partes de una rutina, que me consume, la que nunca quise... y hoy debo obedecer.
Y llegan ellos. Con sus 21 años. Con sus ganas de comerse el mundo. Con sus ojos brillantes y soñadores. Llenos de aire. Fresco. Helado. Diferente. Y quieren. Sí. Quieren llegar a la rutina. Pero ahora no. No es el momento. Porque ahora están parados frente al mundo, tratando de ser grandes. tratando de que no se los coman. Porque no quieren formar parte de una lata de sardinas. Ni menos caber en el menos de un metro cuadrado en que deben movilizarse.
Y pienso. pienso, pienso... En ese camión. De todos los días. En la misma esquina. A la misma hora. Con el mismo color. Aunque reconozco que esta semana, gracias a los tacos del Transantiago, estoy cambiando mi recorrido.
¿Un aire fresco? Quizás. Es lo que se asoma con este 2007 que aunque recién comienza, parece ser distinto del que recién pasó...
1 comentario:
Qué bueno verla nuevamente por estos sitios. Ya estaba por pensar que habías olvidado este espacio.
¿Qué se puede decir de la rutina?
Nefasta. Odiosa. Terrible. Aburrida... Podría seguir por horas. Quizás el desafío diario es combatirla con pequeños detalles. Pero hasta eso a veces cansa y se hace rutinario. Que mal... Es como si no hubiese escapatoria.
Besos!!
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