He escuchado mucho últimamente sobre el famoso speeddating. Algo que en Estados Unidos se hace mucho y en Chile, nada. Una tipa se sienta en un sillón esperando que varios tipos pasen frente a ella y conversen para conocerse. 6 minutos es el tiempo límite. 6 minutos en que debes saber si sí o sí no. Hasta que suena una bendita campana y es el turno del siguiente.
Y en eso pensaba esta semana... en los famosos 6 minutos... Por casualidad llegó a mis manos (en realidad, lo hice llegar a mis manos) un libro que trata sobre cómo actuamos cuando nuestro inconsciente nos dice qué hacer, es decir, cómo actuamos cuando no sabemos lo que estamos haciendo y lo hacemos sólo... porque sí. Y es eso de lo que quiero hablar esta semana queridos lectores. Porque después de las divagaciones grises de la semana pasada, creo que es hora de ponerse más alegres. Al final y al cabo el otro fin de semana es la Teletón y ya se viene la Pascua...
Porque sí... Suelo responder porque sí. No tienes cinco años me dice alguien siempre cuando respondo eso. Y siempre le he dado vueltas a esa respuesta. Sintiendo que me faltan los argumentos. Sintiendo muchas veces tontera en el razonamiento. Sintiendo rabia por no poder razonar lo inrazonable. Y es así. Porque sólo hasta ahora me he logrado dar cuenta que tomar las decisiónes sólo porque sí, no es algo impensado, no es algo irracional, sino que es meramente inconsciente... y me pregunto, ¿dónde están esas razones? ... Simplemente "in the guts". Como se diría "en la guata". Tal cual.
Y es por eso que esta semana he decidido que sí, que soy un ser irracional y que sí, que tomo decisiones con la guata. Sip, es en mi guata donde se encuentran mis pensamientos, mis racionalidades y mis emociones... y como estamos a fin de año y es hora de hacer balances y me vinieron las semanas de lloriqueo y todo eso, quiero dedicarle este blog a mi guata.
- A mi guata que me hizo lanzarme en esta fecha del año pasado a proponerle un negocio a alguien que en esos entonces ni siquiera proyectaba tener un negocio ni menos le hablaba a sus compañeritos durante el recreo (jajajaja)
- A mi guata que me hizo aceptar los 100 desafíos laborales que han copado la agenda de este segundo semestre, pero que me han hecho comprobar que esto sí me gusta.
- A mi guata que dijo que sí cuando ni siquiera sabía que podía viajar a Estados Unidos (y viajó sin ningún problema)
- A mi guata que me hizo tomar la decisión de tener una casa nueva y empezar todo de nuevo.
- A mi guata que me hizo decir que sí cuando me ofrecieron hacer clases.
Y a mi guata que me lanzó con este blog, por junio de este año, devolviéndome uno de mis temores más escondidos: volver a escribir.
Así que querida guata, no me queda nada más que brindar y sentirme orgullosa que seas parte de mí: ¡Salud!
He dicho.
25.11.06
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3 comentarios:
Sabes, yo soy una persona tan racional que me cuesta mucho actuar con la guata... siempre meto la cabeza en todo y a veces sueño con poder ser más de "guata" y poder dejarme guiar más por esas sensaciones...Creo que es una virtud ser capaz de escuchar esas sensaciones y actuar bajo ellas, aunque a veces traicionan, como también lo hace la cabeza...
Un beso a la distanci...
Su lolin!
peooooo, que lindo!
hasta hoy no habia leido. Le damos gracias entonces a tu guata de haber pasado ya casi un año,poniendole el hombro, riendonos mucho, pero sobre todo dandole vueltas a nuestras a veces vidas locas.
Asi es que, mientras resulte bien, siga decidiendo con la guata no mas!
Claudia you've got guts, no question about it.
I will never forget the time you partied so hard you lost your shoes. I found them three days later. Inside my bed. Nice.
Or the time you woke up blind...
nevermind,
I better keep it shut!
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