
¿Cuántas historias hay en un vaso? Un simple vaso. Un vaso de papel. Un vaso de café. Un tipo elegante, de terno, que camina día a día con un vaso de café. Que rellena su vaso de café en la cocina de la oficina. Que bebe, sorbo a sorbo, el café. ¿Para despertar? ¿Para animarse? ¿Para compartir los secretos de la almohada? Una historia, detrás de cada vaso, detrás de cada personaje...
En eso pensaba esta semana. Un vaso, un simple vaso, camino al trabajo, me hizo darme cuenta de las sorpresas que sigue preparando para mí la vida. Ya sé. Ya he hablado de este tema. Qué lata ser tan repetitiva. Pero las sorpresas han sido parte de estos días en que me he alejado de mi submundo virtual.
Ok. El café, no fue un café normal. Era un Starbucks. Ñami, ñami... El trabajo no era un trabajo normal. Era un seminario. En el hotel Holiday Inn... de Chicago. Sí. Porque la ruleta rusa me llevó esta semana a un seminario a Chicago. Sin proponérmelo. Sin pensarlo. Sin ni siquiera adivinarlo. Ahí me encontré toda esta semana... En Chicago... Viviendo una gran sorpresa.
Los edificios art-decó de la ciudad no dejan de hacerte sentir en Ciudad Gótica. Conduciendo el batimóvil, escondiéndose en cada una de las cuevas de una ciudad que por muy gris que parezca, donde el viento es el protagonista, luce un cielo de azul intenso y una sonrisa permanente. Rascacielos inmensos, plagados de oficinas y de tipos de aspecto elegante y trato amable que durante cuatro días llenaron el escenario perfecto de mi propia película.
-¿Qué planes tienes para tu vida? - Me preguntaba alguien en estos días.
-Ninguno- le respondí.
Ninguno, qué cierto... Constantemente me preguntaba y me he preguntado en estos días, ¿qué hubiera estado haciendo a esta hora? Ciertamente, la rutina me agota. Siempre me ha agotado. Las sopresas le dan sal a mi vida, pero, últimamente, más que sal, sentido. Y en eso pensaba en Chicago... el sentido de estos días lo han dado las sorpresas.
- La sorpresa de viajar a Chicago (y de haber ido con un gran partner).
- La sorpresa de reencontrarme con mis amigas en Buenos Aires.
- La sorpresa de reconocer mi vida en una nueva casa.
- La sorpresa de haber descubierto a un gran compañero de baile.
Y es que pensando en el sentido de estos pequeños detalles es que he ido armando mi existencia por estos días, mis planes, mi avance... Porque parece que Ciudad Gótica me absorbe, me absorbió y me absorberá. Es más divertido vivir entre rascacielos y cuevas. Y, por cierto, mucho más entretenido dar vueltas en el batimóvil...
Con un vaso de café. Un ejecutivo vestido de terno. Camino al trabajo...
A ver a dónde me llevará esta vez. Nos vemos la próxima semana. It´s a promise :)
1 comentario:
Lolin... que buena su viaje!!!!
Pero y por qué partió para allá? Quién es ese partner que la acompañó?
Quién es el compañero de baile?
Y por cuántos días fue o sigue allá?
Ya poh, dé señales de vida....
Besos desde el otro lado del Atlántico.
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