Faltan dos meses para Navidad... y ya el espíritu de fin de año se empieza a sentir. Comienzan los recuentos, las compras, las vitrinas con adornos y... las evaluaciones. Sí. Es época de evaluaciones. Al menos para mi oficina donde la sonrisa amable a mandíbula batiente se siente desde la puerta. Claro, tanta felicidad no es por nada. Tiene una gran razón (como siempre le digo a barbón, "no das puntada sin hilo"): ¡¡¡la Encuesta de Clima!!! El único, único momento del año en que el poder viene sobre las manos de cientos de empleados para apretar los miles de botoncitos del eterno cuestionario.
Y el tema no viene al caso porque sea octubre, porque haga evaluaciones ni menos por que el año se esté acabando. No. El tema viene al caso, porque el ítem más mal evaluado de este año en mi encuesta de clima laboral fue... el olor a caca. Sí. Lo siento queridos lectores. Pero el olor a caca es un tema en mi oficina... y en mi vida.
Lamentablemente mi oficina está ubicada en el primer piso de un edificio bien alto... donde hay hartos pisos. Bueno. Es el primer piso donde todos los fluidos que vienen desde más arriba, confluyen. Y ¡vaya que confluyen! Desde el año pasado sobre mi pobre cubículo (y el de la Paula que se sienta al lado mío) emerge una sospechosa mancha color café. Seca. Ok. Pero sospechosa.
Si a esto le sumamos que los baños están sólo "a la vueltecita" y que sospechosos personajes utilizan indiscrimindamente baños de mujeres u hombres para hacer sus necesidades (a pesar de que ambas puertas tienen un visible letrero del género de los baños), el olor a cloaca es una realidad.
Y el otro día, mientras contestaba la encuesta de clima, recordaba ese olor... el funesto olor... y mis dedos se llenaban de un poder mágico para reclamar con las humildes instalaciones de mi entorno laboral.
Venganzaaaaaaaaaa...
Y fue en ese momento en que pensé, tal como lo dije alguna vez este año cuando viví un episodio más que funesto que algún día relataré, que aún no estoy preparada para limpiar caca, aún no estoy preparada para limpiar wáteres, aún no sé destapar wáteres (sí, el otro día se me tapó y ni tenía sopapo y ni sabía usarlo...snif)... y peor... aún no etsoy preparada para la llegada del verano...
Guácalaaaaaaaaa
PD: ¿Algún consejo?
18.10.06
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4 comentarios:
hagase caca
Lolín... qué manera de reirme con su post. Sólo a usted le pasan estas cosas.
Pero no puede ser que trabajes en una cloaca... será posible que tu compañía, con las lucas que tienen, no pueden escoger otro piso al menos para trabajar.
Pensaré en algo y le aviso... mientras tanto empiecen a comprar velas con olor, o esos fétidos spary... se acuerda de Emol?
Besos!
Berni!
la mejor receta para limpiar caca es hacerlo con esfuerzo, pero hacerlo mal.
De seguro queda laca..
love for all.
Entonces hazte kkuk...Te has preguntado lo que tienen que sorportar aquellas personas que conviven con otros que se tiran punes impunemente porque creen que son inoloros. Conozco y a veces convivo con algunos de esos ruanes y ruanas. Son de lo peor, porque creen que pasan piola. Por eso, siempre me rio de una historia que se relaciona con un pun magallánico, que fue tirado en venganza. Gueno el post. PD: Hablaremos por el big boss pa que se ponga las pilas con el olor. Demás que gana unos cuantos votitos, aunque de seguro el tuyo ya lo tiene.
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