23.8.06

La vie en rose


Se acerca... sigilosamente... sus piernas... flacas... rosadas... asoman... Tu ru tu ru tu ro tu ru tu ru tu ru tu ruuuuuuu...

Sí. Siempre me creído la Pantera Rosa. No por las patas flacas (ojalá), sino por ese aire de misterio, de sigilo, que siempre le permite estar atenta en todo momento, estar ahí en en instante precios, escuchando, husmeando... Sí. No hay nada mejor que husmear. Estirar la nariz. Oler el territorio contiguo. Y husmear. Amigo o enemigo. Da lo mismo. La cosa es husmear.

Desde pequeña, cuando quería ser la Yenny Nun chilena. En la universidad cuando nació ese célebre dibujo del casquito con ramitas. Durante los viajes cuando me ponía mis lentes morados cual afán de imitar a la maravilla enmascarada. En el trabajo. Cuando imagino que paso sigilosamente escuchando los rumores al más puro estilo de la Pantera Rosa.

Es que no hay nada más fascinante que enterarse de algo. Saber. Ser el primero. Difundir el rumor. Y sentir el placer de estar dando a conocer algo que el resto no sabe. Ok. A veces me equivoco. Sí. Meto las patas. Y la cago. Siempre involuntariamente, nada personal. Pero admito un goce extremo sólo en el instante de saber. Saber y contar... siempre y cuando se pueda... obvio... tan copuchenta no soy.

Siempre me he preguntado cuán importante es saberlo todo, cuántos beneficios me puede traer el saber de la vida del otro, cuántos minutos pierdo al día husmeando en la vida de la gente... me lo pregunto y me lo pregunto... y todavía no encuentro la respuesta. Simplemente no puedo evitarlo. Supongo que está en mi naturaleza. En los genes que algún día me llevaron a estudiar Periodismo y no Derecho como quería mi Tata.

Verdad o mentira. Importante o no importante. Lo que escuche da igual. En la cola del desayuno, en el metro, en la micro, tomando un café o husmeando en el trabajo. Siempre hay algo que saber y siempre hay algo que no sé. Y no es que mi vida no sea entretenida. No. Es que escuchar la hace más entretenida. Imaginar historias. Imaginar personajes. Imaginar escenas... Todo da constantes vueltas en mi cabeza. A cada instante, a cada momento...

Porque son en esos momentos del día en los que me teletransporto. Me transmuto en un universo paralelo. Donde soy un espectador del teatro. De la obra de cada uno de los que me rodea. Un espectador de piernas flacas y rosadas, que avanza, sigilosamente, al compás del tu ru tu ru tu ru tu ru tu ru tu ru tu ru tu ruuuuuuuuuuuuuuuuuu.....

Cuidado. Ahí viene la Pantera Rosa. Todo se ve mejor de ese color.

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