17.8.06

Cuenta regresiva

10,9,8,7,6,5,4,3,2,1.... ¡¡¡¡¡Feliz Año Nuevo!!!!!! No, no me equivoqué de fecha (todavía estoy cuerda, creo :)... sólo pensaba ... ¿habrá algo más tedioso, más ansioso y más inaguantable que una espera? Uno de mis lectores cautivos reclamaba hoy que llevaba demasiados días sin actualizar el blog. Cierto. Un par de días más de mi frecuencia de actualización semanal. Fue en ese momento cuando pensé en que más que complacer a mi lector (obvio, es un lector cautivo y hay que halagarlo) como a mí no me gusta esperar, tampoco me gustó hacerlo esperar a él.

Y aquí estoy... escribiendo.

Todavía me acuerdo de esas cuentas regresivas parada, más bien paralizada de frío en la Puerta del Sol. Había que pasar horas de horas para lograr un lugar en un verdadero mar humano de gente que luchaba por ver un centímetro, un milímetro de la bendita bola que cae todos los años nuevos (noches viejas joder) en pleno de Ayuntamiento de Madrid. Horas de horas... muerta de frío... esperando. Y no una, al menos 2 ó 3 veces. ¿En qué estaba pensando?

Ok. Hay varias cosas que hacer mientras uno espera. Tomarse un café, leer el diario, mirar la gente pasar... minutos muertos de un día en el que generalmente faltan los minutos. Porque los minutos escasean y uno los pierde, esperando.

Cuando era chica y esperaba que mi mamá llegara del trabajo, apagaba la luz y me ponía a contar las estrellitas luminosas que estaban pegadas en el techo. A veces contaba 100, otras más de 1.000... Uf... Me acuerdo también de esas dilgencias que salíamos a hacer en el auto. Voy y vuelvo me decía. Al final terminaba leyendo hasta el manual de la revisión técnica del auto....

Cuando empecé a crecer no se puso mejor. No hay nada, pero nada peor que esperar que un mino te llame. Como dice la Rosita, hay que pasar por pellejerías para saber lo que se siente. Y ésa, justamente ésa, era y es una gran pellejería. Aún peor. Había que esperar que el mino te llamara, salir con él y se parara al baño. Por mientras esperaba que volviera del baño o que volviera a llamar, no había nada que hacer. Bueno, sí. Ponerse a pensar en lo que él estaba pensando o creía que estaba pensando... Y divagar. No me llama porque no quiere, ah no, debe estar fuera de Santiago, fuera de Chile mejor, lo llamo yo, me llama él... Ahhhhh!!!! Maldita pellejería!

Y hoy pensaba en la Tere. Que esta próxima a tener su guagua. Incluso la debe haber tenido. En la Marce que ya la tuvo ¡¡¡¡9 meses de espera!!!!! En mi hermano que aún le faltan más de 7 meses para casarse. En una compañera de pega que se casó el sábado... Y contaba los minutos, y me daban vuelta los segundos y me ponía a pensar en la cuenta regresiva...

Fue en ese momento en que me hice una promesa, varias en realidad:

- Demorarme menos en el baño
- Demorarme menos en salir
- Demorarme menos en escoger de la carta
- Contratar una mejor banda ancha
- Hacer páginas livianas que carguen rápido
y terminar de aprender a ocupar bien mi Palm (mal que mal me ayuda a organizarme y con eso gano tiempo)

Y bueno... volver a pasar el Año Nuevo en la Puerta del Sol...

Joder....

Sí... soy masoquista.

2 comentarios:

SCL-BCN-PAR-SCL dijo...

No hay nada peor que esperar... o bueno sí, pero pocas cosas. Yo odio esperar y más me estresa aún hacer esperar a alguien.

Creo que el don de la paciencia es lo que me hace falta, esa calma que veo en abuelos y personas mayores que yo definitivamente no tengo.

Y es que el problema, creo yo, es tener que depender del tiempo y vivir pendiente de él. Uf! Eso si que es una lucha constante.

Lolín espero tenerla en tierras españolas para el Año Nuevo entonces, capaz que le hago compañía en esa larga espera.

Besos!

Anónimo dijo...

..y si cumplimos de un año nuevo en la puerta del sol?...o mejor en paris..