15.7.06

Múltiplos de cero

Un número. Ocho dígitos. A eso se ha reducido mi andar por estos días. Por motivos que desconozco, no sé si fue distracción o sustracción, el viernes en la noche me quedé sin celular.1,2,3... paf. Abro la cartera... y el bendito aparato no estaba. Así de rápido. Así de simple.
De un momento a otro me transformé en miles de múltiplos de cero.

00000000... 1. No tenía amigos. Efectivamente. El celular ha reducido nuestra capacidad de memoria. Ya no es necesario memorizar los números. Sólo basta anotarlos por el nombre. Algunos incluso llaman al celular por voz para que automáticamente les marque. Yo no. Pero uf.... qué rabia. De la memoria de elefante, pasé a la de hormiga. No me sé los teléfonos. Es una realidad. Conclusión: Sin celular, no puedo llamar a nadie. Por lo tanto, durante las horas sin celular, me transformé en una mujer solitaria. Sin amigos.
Lección número 1. Anota las números de teléfono en todas partes. La agenda sirve para algo. Memorízalos, recuérdalos cuando llames.
Lección número 2. Cómprate una Palm. Prometido :)

00000000... 2. Se me fue un pedazo de historia. Sí. Soy de esos nostálgicos que guardan todo tipo de tonteras en el celular: que los mensajes de amor, que los mensajes de odio, que los ringtones adorados... Craso error. La nostalgia en el celular, o en cualquier medio virtual, es justamente... virtual. No existe. Hay que respaldarla, si se quiere guardar. O simplemente, leerla y desecharla.

00000000... 3. Perdí tiempo. Sí. Patalié, me enrabié conmigo, me estresé pensando en cuánto habrán gastado de mi teléfono y me enojé con una de las ejecutivas de Entel que no fue capaz de explicarme cómo podía sacar un teléfono nuevo (sí, porque Chile es el único país en que a uno le cobran más caro porque le roben algo, y, encima, se disgustan por tener que enseñarte cómo poder arreglar un evento en el que no tuviste nada que ver y por el que ya vienes molesta)....
Pero perdí valiosas horas. Sí. Horas. En traspasar la agenda. En pedir los teléfonos de vuelta. En volver a tener a mis amigos. Y estoy segura que me faltan varias horas más para completarlos.

A horas, casi un día del evento, he vuelto a ser un número. Recuperé el que tenía, a costa de pagar claro, tuve que comprar un teléfono nuevo, todavía no termino de juntar a todos mis amigos en una bendita lista y perdí definitivamente mi nostalgia móvil.

Y aprendí unas cúantas lecciones. Que debo quizás volver a discar los números (célebre frase de antaño), que debo recuperar mi capacidad de memoria, que debo confiar menos en el celular y que debo dejar de ser un número... porque se corre el riesgo de algún día volver a llegar a ser múltiplos de cero.

PD: Ah, y se me olvidaba. Que Entel sigue siendo tan malo como siempre...

1 comentario:

pazwords dijo...

Digamos que en mi positivismo que ha vuelto a mi, digamos q' no fue una perdida de tiempo. Que pasamos una mañana alegando con Miss ENTEL, pero eso hizo que yo me distrajera, que aprendiste que es bueno aprenderse los números (de pasada haré lo mismo), que nos reímos sacando fotos con el nuevo y que lo mas chistoso de la vida es ver como dp de casi sacarle los ojos a la niña de ENTEL, apareció tu cara de felicidad completa cuando tuviste el cel nuevo. Es que la cara es IMPAGABLE, jajaja