7.7.06

I like the style ;)

Siempre he soñado con plumas, brillos y luces. No es casualidad que cada año reciba de regalo un par de aros con brillos, una traba resplandeciente o una estola larga. No por nada tengo en mi closet carteras de noche cubiertas de pieles y chaquetas al más puro estilo leopardo. Ok. No soy sinónimo del glamour. No manejo un Ferrari (más bien un Volkswagen que parece utilitario). No me compro carteras en Luis Vuitton... ni uso zapatos Manolo Blahnik (por lo caros, claro). Pero me gusta. Disfruto sintiendo el efecto brillante... I like the style ;)

En eso divagaba esta semana cuando sufría uno de los episodios menos glamorosos de la vida de un ser humano: estar enfermo de la guata. No hay nada menos estiloso, menos glamoroso ni menos atractivo que andar mal del estómago. Sí. La cara se pone blanca, las muecas de dolor abundan y, más encima, debemos comer aquello que no tiene gusto a nada. O sea. Cero estilo.
Jamás detallaré este traspié. Demasiado vergonzoso para ser real. Pero sí me he puesto a pensar... ¿de qué hablamos cuando hablamos de estilo?

Ok. Hay ciertas cosas que se prestan para ser más estilosas que otras. Es más chic una copa de buena champagne que tomarse el vino en caja. Cierto. Pero, ¿qué tan importante es distinguir una champagne de un vino en caja?

Ultimamente la cuestión del estilo se ha transformado en el eje central. No por nada, las hojas de estilo se han aislado de las páginas para transformarse en entes con identidad y personalidad propia. Hoy, mediante los estilos, se puede controlar el buen o mal diseño de una página. Una buena hoja de estilos podrá crear un sitio flexible, de navegación intuitiva y donde el diseño sea casi invisible (lo que no quiere decir imperceptible). Podríamos decir que el diseño ya está pasado de moda y todo se ha trasnformado en... una cosa de estilo. Tal cual.

Se podría decir que el estilo es directamente proporcional a su conocimiento. Quien más sabe de estilo, más estilo tendrá. Quien menos sabe, más simple será. Así, el desafío no es distinguir una copa de champagne de un vino de caja, sino que ya fuere una copa de champagne o un vaso de vino en caja, el sabor siempre deberá ser puro, refinado y lo más delicado posible. Así, el comensal logrará sentir el sabor y disfrute del aroma del licor. Tan simple como eso.

Recetas no hay. Sólo hay que guiarse por la experiencia. Explorar cada día más. Y un poco de distinción. Claro. Al fin y al cabo, everybody´s got a touch of class :)

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