
Siempre me han gustado los regalos. Nunca lo había aceptado. Claro. A quién no le gustan los regalos. A nadie creo. A mí me gustan mucho. Demasiado. Tanto que compro las cajas de cereal (que no como), sólo por los regalos. Sí, soy el blanco perfecto de los maketeadores profesionales. Lo sé. Grrrr......
Esta semana me llegó un regalo. Uno pequeñito. Lindo. Y fue por eso que pensé en el tema de este post: No es que me gusten tanto los regalos, lo que verdaderamente amo por sobre todas las cosas es la sorpresa. La sorpresa de haberlos recibido. Buena, mala, regular, fome... como sea... no hay nada mejor que una sopresa.
Soy curiosa en extremo. Sí. Era de las que les hacía hoyitos a los paquetes de regalo de Pascua sólo para ver lo que había dentro. Bueno, no era. Soy. Pero como ser curiosa no es malo, tampoco creo que se contraponga al deseo de sorpresa. Digamos que las adelanto un poquito. Porque son esos minutos, esos segundos en que uno no sabe lo que hay detrás de ese paquete, ese secreto, esa llamada o esa puerta, en que todo se hace más entretenido...
1,2,3...SORPRESA....
Ok. Hay sorpresas buenas y malas. No me gustó nada encontrar el viernes mi auto abierto sin mi estuchito de pinturas (MAC for God sake! como si los ladrones supieran lo que significan para mí). Pero sí me gustó escuchar el jueves la voz de Diego hablándome por teléfono después de meses de ausencia o ver a Luis Alberto llegar a la despedida de la noche.
Fue pensando en toda la magia de estos momentos en que entendí porque las sorpresas son tan especiales. Las sorpresas me hacen vibrar. De blanco o de negro. No hay medias tintas. Es eso lo que deja huella, lo que marca. Tal como alguien me lo echó en cara esta semana. Las cosas son o no son, lo neutral no vive.
El miércoles comienzo una nueva aventura. De blanco o de negro. No sé cómo va a resultar. Sólo sé que ya se viene un nuevo factor sorpresa. So. Wish me luck. Please!!!!!!
1 comentario:
ademas de nuestros problemas a la columna, nuestro amor infinito por los viajes, nuestro gusto por hacer cosas, y porque no..., nuestro carinno hacia Rafo (el mio mas amistoso), esta es otra cosa que tenemos en comun.
Si hay algo que me encaNta, son las sorpresas, obviamente las buenas. Las otras mejor olvidarlas.
Y sobre el nuevo desafio, toda, toda la suerte, porque si seguimos teniendo cosas en comun, vas a disfrutar como nadie haciendo clases, porque aunque lo mio creo que es herdado de mis padres, para mi hay cosas lindas y ensennar.
Asi es que mucho animo y paciencia!, porque se que esta sera otro exito mas.
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